dijous, 11 d’abril de 2013

LA BARRACA -El carro de Tespis con motor de explosión-





 “¡ Ah! La Barraca… Eso es algo muy serio.
Ante todo es necesario comprender porqué el teatro está en decadencia. El teatro, para volver a adquirir su fuerza, debe volver al pueblo, del que se ha apartado.”

-Entrevista a Lorca per a la revista “Crítica”. Buenos Aires, 15 d´octubre de 1933-

A primera vista, La Barraca aparece en el paisaje español como algo insólito. Sin tradición, sin apoyo académico de ninguna clase, este grupo universitario se lanza por los caminos de España para llevar unas obras del teatro clásico español a pueblos y villas, muchos de ellos jamás visitados por las compañías profesionales. Y sin embargo, tan a tono estaba ese teatro ambulante con el paisaje y el momento, tan bien entendían aquellos analfabetos campesinos el lenguaje de Cervantes y Lope, tan lógico que un poeta y unos estudiantes acudieran a remediar abandonos culturales, que lo asombroso era que la empresa no hubiera surgido antes”.

-Presentació efectuada per Rafael Martínez Nadal a la Primera Edició del llibre “La Barraca. Teatro Universitario” de Luis Sáenz de la Calzada. 1975-

El teatre de García Lorca està motivat per les inquietuds personals de l'autor i, alhora, dominat per un desig didàctic, el mateix que va impulsar la creació de la Barraca.
Una nit, a casa del seu gran amic el diplomàtic xilè Carlos Morla Lynch i amb un grup d'amics, Lorca obri els dics del seu entusiasme i els fa partícips d'un somni que li embriaga: la creació d'un teatre ambulant que recorreria els amples camins d'Espanya i portaria a pobles i llogarets l'essència del teatre clàssic espanyol, oferint a la gent entremesos, comèdies i drames només que ells en lloc dels vells carromatos de les faràndules, portarien camions. La idea va ser molt bé acollida pel Ministre d'Instrucció Pública, el rondeño Don Fernando de los Ríos, protector del poeta i amic de la família García-Lorca.

La idea d'un teatre ambulant se li va ocórrer a Lorca després d'assistir, en 1931, a una representació de “Don Juan Tenorio” desproveïda de tota concepció imaginativa. Impulsat pel desig de salvar el teatre espanyol, Lorca pensa en un teatre del poble i per al poble, lliure de les traves econòmiques i artístiques del teatre comercial. Federico sabia la importància que tenia presentar al seu públic obres que li digueren alguna cosa i que tingueren sentit per a aquest.

El 6 de juliol de 1932 van començar els assajos en la Residència de Senyoretes sota la direcció de Federico García Lorca i Eduardo Ugarte. Els improvisats actors eren universitaris, de la Facultat de Filosofia i Lletres de Madrid en particular. Aquell mateix mes van donar les primeres representacions en la plaça de Burgo de Osma amb els entremesos cervantinos “La guarda cuidadosa” i “La cueva de Salamanca”.

Va recórrer tota Espanya amb una estructura capaç per a 400 persones, lleugera i que es podia transportar com una barraca. Els actors van funcionar a l'estil dels antics còmics ambulants, la faràndula, representant entre les gents senzilles les obres dels grans dramaturgs espanyols del passat, especialment les de Lope de Vega i Calderón de la Barca. Com a reforç de la idea d'un teatre del poble i per a aconseguir una major identificació amb el públic, Lorca dissenya per a la seua companyia un uniforme consistent en un mico blau fosc; així es donava a entendre que els actors eren tan treballadors com a artistes. Actors, decoradors i altres membres del grup eren tots estudiants, aficionats, ja que des del començament Lorca havia volgut eliminar conscientment tot el que poguera sonar a teatre comercial. Lorca sempre va parlar del caràcter modern i experimental de les seues produccions. Els actors havien de dir els seus versos amb claredat, sense afectació, donant sentit als seus moviments i gestos. 

“Es admirable con qué aplicación, qué inteligencia y qué unidad trabajan estos estudiantes. Difícilmente una compañía de profesionales pudiera llegar a los resultados que ellos alcanzan. Y es que además de inteligencia, comprensión, disciplina, ponen un entusiasmo magnífico en su trabajo. No van a ganar un sueldo, sino a hacer arte”.

-“Luz” , Juan Chabás, Madrid, 3/08/1934-

 “No, no me distrae de mi trabajo mi labor en la Barraca. Yo sigo escribiendo y ocupándome de mi obra ¡si todo es lo mismo! Todo viene a ser alegría de crear, de hacer cosas. Además, esta labor mía en La Barraca es una gran enseñanza. Yo he aprendido mucho. Ahora me siento un verdadero director”.

 Amb l'experiència de la Barraca realitzava Federico una de les seues més grans il·lusions i rebia un ensenyament que no estava en els llibres ni en la universitat: la del poble.


 


LA BARRACA
 -El carro de Tespis con motor de explosión-


“¡ Ah! La Barraca… Eso es algo muy serio.
Ante todo es necesario comprender porqué el teatro está en decadencia. El teatro, para volver a adquirir su fuerza, debe volver al pueblo, del que se ha apartado.”

-Entrevista a Lorca para la revista “Crítica”. Buenos Aires, 15 de octubre de 1933-

A primera vista, La Barraca aparece en el paisaje español como algo insólito. Sin tradición, sin apoyo académico de ninguna clase, este grupo universitario se lanza por los caminos de España para llevar unas obras del teatro clásico español a pueblos y villas, muchos de ellos jamás visitados por las compañías profesionales. Y sin embargo, tan a tono estaba ese teatro ambulante con el paisaje y el momento, tan bien entendían aquellos analfabetos campesinos el lenguaje de Cervantes y Lope, tan lógico que un poeta y unos estudiantes acudieran a remediar abandonos culturales, que lo asombroso era que la empresa no hubiera surgido antes”.

-Presentación efectuada por Rafael Martínez Nadal en la Primera Edición del libro “La Barraca. Teatro Universitario” de Luis Sáenz de la Calzada. 1975-

El teatro de García Lorca está motivado por las inquietudes personales del autor y, a la vez, dominado por un deseo didáctico, el mismo que impulsó la creación de La Barraca.
         Una noche, en casa de su gran amigo el diplomático chileno Carlos Morla Lynch y con un grupo de amigos, Lorca abre los diques de su entusiasmo y los hace partícipes de un sueño que le embriaga: la creación de un teatro ambulante que recorrería los anchos caminos de España y llevaría a pueblos y aldeas la esencia del teatro clásico español, ofreciendo a la gente entremeses, comedias y dramas sólo que ellos en lugar de los viejos carromatos de las farándulas, llevarían camiones. La idea fue muy bien acogida por el Ministro de Instrucción Pública, el rondeño Don Fernando de los Ríos, protector del poeta y amigo de la familia García-Lorca.
            La idea de un teatro ambulante se le ocurrió a Lorca después de asistir, en 1931, a una representación de “Don Juan Tenorio” desprovista de toda concepción imaginativa. Impulsado por el deseo de salvar el teatro español, Lorca piensa en un teatro del pueblo y para el pueblo, libre de las trabas económicas y artísticas del teatro comercial. Federico sabía la importancia que tenía presentar a su público obras que le dijesen algo y que tuvieran sentido para éste.
            El 6 de julio de 1932 comenzaron los ensayos en la residencia de Señoritas bajo la dirección de Federico García Lorca y Eduardo Ugarte. Los improvisados actores eran universitarios, de la Facultad de Filosofía y Letras de Madrid en particular. Aquel mismo mes dieron las primeras representaciones en la plaza de Burgo de Osma con los entremeses cervantinos “La guarda cuidadosa” y “La cueva de Salamanca”.
            Recorrió toda España con una estructura capaz para 400 personas, ligera y que se podía transportar como una barraca. Los actores funcionaron al estilo de los antiguos cómicos ambulantes, la farándula, representando entre las gentes sencillas las obras de los grandes dramaturgos españoles del pasado, especialmente las de Lope de Vega y Calderón de la Barca. Como refuerzo de la idea de un teatro del pueblo y para lograr una mayor identificación con el público, Lorca diseña para su compañía un uniforme consistente en un mono azul oscuro; así se daba a entender que los actores eran tan trabajadores como artistas. Actores, decoradores y demás miembros del grupo eran todos estudiantes, aficionados, ya que desde el comienzo Lorca había querido eliminar conscientemente todo lo que pudiera sonar a teatro comercial. Lorca siempre habló del carácter moderno y experimental de sus producciones. Los actores tenían que decir sus versos con claridad, sin afectación, dando sentido a sus movimientos y gestos.

            “Es admirable con qué aplicación, qué inteligencia y qué unidad trabajan estos estudiantes. Difícilmente una compañía de profesionales pudiera llegar a los resultados que ellos alcanzan. Y es que además de inteligencia, comprensión, disciplina, ponen un entusiasmo magnífico en su trabajo. No van a ganar un sueldo, sino a hacer arte”.
-“Luz” , Juan Chabás, Madrid, 3/08/1934-

“No, no me distrae de mi trabajo mi labor en la Barraca. Yo sigo escribiendo y ocupándome de mi obra ¡si todo es lo mismo! Todo viene a ser alegría de crear, de hacer cosas. Además, esta labor mía en La Barraca es una gran enseñanza. Yo he aprendido mucho. Ahora me siento un verdadero director”.

Con la experiencia de La Barraca realizaba Federico una de sus más grandes ilusiones y recibía una enseñanza que no estaba en los libros ni en la universidad: la del pueblo.